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sábado, 22 de enero de 2011

Cien lunares, cien besos

(1)Me gustan tus ojos. (2)Me gusta tu forma de hablar. (1)Si me miras así, puedo ser el penitente más risueño. Silencio Risa tonta (2)Te gusta el color verde? (1)Prefiero un tono azulverdoso. (2)No puedo. (1)No busco nada.(2) No quiero. (1)Yo sí. (2)En el fondo.... (2)Quiero sentirte. (1)Quiero sentir.(2)Quiero probar. (1)Y, yo probarte. (1)/(2)A qué hueles? (1)/(2)Y, tú...a qué sabes?(1)/(2) Qué ruido haces al dormir?(1)/(2) Qué te duele? (1)/(2)Qué te incita?(1)/(2) Quiero descubrir tu punto debil.(1)Es mi clavicula. (2)Y, tu espalda? (1)Sobre todo la palma de mi mano. (1)/(2)Tienes sed?(1)/(2) Mucha.(2) De qué? (1)De todo lo que no sé. (1)No te conozco. (2)Ni yo a ti. (2)Bebemos?(1)/(2) Hasta emborracharnos.(2) Me pierdo.(1) Me pierdes. (1)/(2)Quiero estudiar geografía. (2) Me gusta tirarme sobre el césped en verano justo después de esas tormentas imprevistas. (1)Te van las emociones fuertes. (2)Las sorpresas.(1) No soporto el olor de la gasolina.(2) A mi me encanta. (1)/(2)Como yo? (1)/(2)Tanto no! Risa (1)Si ries de nuevo, no respondo de mí. (2)Ja. Silencio (2)Cobarde. (1)Inteligente. (2)Tonta. (1)Lo del penitente iba de broma, que luego me haces pupa. (2)Te curo. (1)Tienes agua oxigenada?(2) Litros.(1) Bueno. Apuesto 100.(2) Subo otros 100. (2)Qué música te gusta?(1) Tu voz mañanera. (2)Ja. No te creo. (1)En serio, ya quisiera Bach acercarse a tu melodía.(2) Exageras. (1)Tienes miedo a ser mejor que Bach?(2) Soy aritmico. Eres música. Silencio(1) Qué es eso? (2) Mi herida. (1) Ven. Silencio(1) Duele? (2) Menos. (1)Y ahora?(2) No mucho. (1) Uhmm, a qué ahora no?(2) No estoy segura. (1)Inconformista. (2)Inteligente. (1)/(2)Geografía. Ombligos. Ojos. Bocas. Nucas. Resto (Veáse en wikipedia: Anatomía humana).(1)/(2) Calor. Más calor. Tiembla. Tiemblan.(1)/(2)Frio. Agarrate. (1)/(2)Más. (1)Apegate. (2)Asi?. (1)No. (2)Más. Justo...(1)/(2)No quiero dormi...rZzZzZ. Ni yo despertarZzZzZz. Silencio obligado: Ämbos sujetos fueron apresados por morfeo y Mr Cansancio

(Espacio para otras cosas que se hacen en la vida por obligación y otros placeres: Trabajar, estudiar, dormir, comer, beber ron, tontear con los colegas, ver cine, oir musica...etc)

(1)Quiero comer. (2)Pan? (1)Sip, pan con tú. (2)Te vas a empachar. (1)Si, una gastreonteritis de vez en cuando no viene mal. (2) Repites?. (1)Siempre. (2)Y, luego postre. (1)Y, luego cafe y repostre. (2)Cuantos lunares tienes? (1)No sé...(2)Puedo buscarlos? Silencio (2)Uno...muá, dos...muá...(2)Cien lunares, cien besos.(1) Deberías repetir las cuentas, sólo por si acaso...(2)estás segura? (1)Ya, se sabe...las matemáticas, las sumas no son siempre: 1+1=2. Lunares y Besos.Cuenta y total (1)No te vayas. (2)Me voy. (2)Quédate. (1)Mejor me voy, que sino me lio de nuevo con las cuentas. (2)Nunca te gustaron los números, yo que tú...repetía. (1)Me fui. (2)Vuelvo. (1)/(2)Ha pasado media hora y te he echado de menos, no aguantaba más. Silencio

(Después ataca el virus autómata y otros virus mortiferos que siempre nos rodean y fin)


Si ves que no te enteras, fijate en la Leyenda o no :

(1): Sujeto amoroso 1
(2): Sujeto amoroso 2
Silencio: Lo que no se puede transcribir. Si se hace, se corre el riesgo de no plasmar absolutamente nada.


A la primera chica que pude amar

miércoles, 28 de julio de 2010

Mérode y Delphine

Mérode y Delphine
(Homenaje a las películas:
El rayo verde y En la ciudad de Sylvia)


Se despertó envuelta entre unas sábanas pesadas por el sudor de su propio cuerpo. El reloj marcaba las 4:00 a.m. En la calle aún se escuchaba un griterío de gente regresando de fiesta. Mérode ya no pudo conciliar el sueño. Se hizo de día mientras revelaba algunas fotografías que había tomado el día anterior. El día alcanzó a Mérode y ésta partió. Las calles aún andaban silenciosas. Tan sólo se escuchaban los arañazos de las escobas contra el suelo. El sol pegaba fuerte e iluminaba la piel blanquecina de Mérode. Serpenteó varias calles hasta llegar a una gran plaza. En el centro, se hallaba el Café “Rien”. Una camarera andaba colocando las mesas y las sillas. Mérode pasó dentro y al final del local se sentó. La camarera se acercó y le tomó nota. -¿Un café sólo y un zumo de limón? –Dijo la camarera- -Sí. –contestó Mérode en un tono susurrante-Al poco de marcharse la camarera, Mérode sacó de su mochila un cuaderno de anillas. Era bastante viejo y las cubiertas estaban muy desgastadas. Al abrirlo, se podía ver muchos bocetos: algunos cuellos, manos, piernas, espaldas y un busto con rostro.Las horas fueron pasando. Ya era casi mediodía. La cafetería estaba repleta de estudiantes y turistas. Mérode sacó su cámara y comenzó a sacar fotos. Al fondo había un grupo de chicas. Mérode se fijó en la curvatura del cuello de una muchacha. Fotografió la parte. A la derecha, una pareja madura tomaban café en silencio. Ambos parecían idos. La espalda de la mujer estaba semi-descubierta dejando ver una leve capa de lunares. El ojo de Mérode volvió a sentir el impulso irreverente de capturar ese espacio. Al rato, cruzó la plaza una chica con el pelo negro y ondulado. La figura le resultaba conocida a Mérode. Se levantó rápidamente tomando sus enseres y marchando a la plaza. Las calles estaban muy concurridas. La desconocida se alejaba más y más sin que Mérode perdiera de vista su silueta. Recorrieron calles sinuosas y estrechas. A veces, Mérode perdió de vista a la desconocida. Tomaba calles sin sentido alguno y volvían a llevarle hasta el paso de la desconocida. Al pasar por el boulevard Général Jacques, la desconocida se paró en una parada del Tranvía. Mérode se paró junto a ella sin mediar palabra. Miró el movimiento de su pelo azuzado por el viento. El Tranvía llegó y ambas subieron. Mérode se puso justo al lado de la desconocida y se giró hasta encontrar su mirada. Mérode la miraba fijamente como intentando recordar su cara. La desconocida aguanto un rato el ataque de miradas de Mérode. Hasta que la tensión parecía que se podía cortar en lonchas.-Perdona, ¿tienes algún problema? No dejas de mirarme tan descaradamente…-Hola –contestó la mirona Belga--¿Te conozco? –Replico aturdida la desconocida--No lo sé. ¿Te llamas Delphine?-No. Te has equivocado. Me bajo en esta parada.