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jueves, 17 de febrero de 2011

M'agrada veure estels fugaços










Mon cor estima un arbre! Més vell que l’olivera,
més poderós que el roure, més verd que el taronger,
conserva de ses fulles l’eterna primavera,
i lluita amb les ventades que atupen la ribera,
que cruixen lo terrer.

No guaita per ses fulles la flor enamorada;
no va la fontanella ses ombres a besar;
mes Déu ungí d’aroma sa testa consagrada
i li donà per terra l’esquerpa serralada,
per font la immensa mar.







Desde mi sangre blanca,
como ese esperma que si podrá recorrerte por dentro,
y que no será rechazado por los latidos
de tu primer o segundo corazón,
y pintará tus humedades,
dejándolas listas para desparramar
toda una (o dos, o tres) gama de colores,
para tu vagina
llena de cuchillas y sogas,
que abrazará,
con esos mismos latidos
cualquier butifarra
lisérgica,
poderosa,
dormida,
agitada
y drogada
con esas pastillitas azules.

(Sí, esas que se venden tanto para san Valentín).

V, de Victoria. V, de Valentina. V, de viagra. V, de tobogán. V, de montaña rusa invertida, como yo.


Fa un any i fa mil anys i fa un dia només,
i ni això. Sento ara aquesta joia forta
que, amb neguit i basarda i amb cor esbojarrat
d'adolescent, pressent per l'endemà trobar-te
nova, absoluta, fèrtil de promeses i afanys,
d'estacions madures, de setembres eterns,
on es confonguin sempre els fruits i les sorpreses,
els records i l'espera.
No fa ni un dia encara,
encara no et conec i et tinc sabuda i vista
i et desitjo de sempre. Cada dia és més clar,
cada dia la sang s'incendia i fulgura,
i la carn és més carn perquè sap que vindràs.
Fa un any, només un any i et conec des de sempre.
De la vida n'has fet un jardí de delícies:
tenim mil anys encara, i aquestes margarides.






A una Dona Papalagi (Teresa Prades). Ni te puedo sacar de mis pupilas, ni de mi primer corazón (ni del segundo: vagina), ni de mi cerebro i sueños. (Y te quisiera fora)

















Dedicado también i especialmente a la autora de, Tu nombre escrito en el agua. font>





(50% de agilipollamiento)




+




(50% de objetivos, sueños, gustos, hormonas, tiempo perdido, etc...)











La Meua Frontera

Entra
fes per prendre'm
que ja
fare jo perquè ella no t' enamore a paraules
sempre farcida de frases sordes

Entra
que tombe la nit lenta
sobre els teus muscles
sobre la meua cintura

Entra
espera mira
com penge els meus braços
del teu cor
com faig del meus pits
muntanyes
dins les teues mans
com el meu racó fosc esdevé
pou
del teu
i el teu
mirall
del meu

Entra
fem per perdre'ns
fins que tombe la matinada lenta
sobre l'aroma de les nostres pells
Deixa-la anar
deixa qyue colorege mapes
que escriga cançons
que furgue acarnissada
en dols potser ja rancis
que maquine versos
que sap en quin cau retrobats
deixa-la anar
deixa que l'acompanye una gernació
de relators i cantaires
sempre assedegada de tinters de pluja

Entra
no trigues a prendre'm
que en tinc por
d'ella
mira
que ja descloc les cames
veus?

Entra

I ara
el cos deixa caure a sobre meu
que la nit no pas ella
faça runes de la tristesa
que el desig
no pas ella
ens espante la por

I ara
el cap deixa caure a sobre meu
que cantussege el vent no pas ella
mentre forniquem
que ja arribaran els plors
quean pertoque
per record lent
dels meus llavis sobre els teus ulls
de mans lentes camí avall
dels teus malucs angoixats
entre les meues cuixes benignes
que el terratrémol
de les nostres veus despulle la vigília
que no hi calguen el seus mots

Entra ja,
fet i fet
que triomfe la vida
sobre les maleïdes ideacions de l'art
ja li pagarem
després
el preu degut a l'alcavota.







A Anna Canals por darme fuerza
A Didac por ayudarme cada día en lo importante
A joaquim por recordarme a mi padre en un momento duro.
A esas mujeres mayores que habitan bibliotecas feministas
A caty por abrazarme, tocarme, y calmarme como nunca lo hizo mi madre
A pepe por la empatía, la complicidad y las motivaciones
A miriam, siempre: te quiero!
A marite por darme tanto espacio, por ser tan grande y luchadora y por recordarme qué amo.
A mar por ser mar
Y a mi psicóloga por evitarme el dolor de ir a sitios sacrosantos (sólo iré para ayuntar con cualquier "ella")
Y a Araceli por los libros. Llegaron algo tarde, pero llegaron.
A mi misma, por expresarme más o menos...

sábado, 29 de enero de 2011

La mujer almohada

Debajo de una luna amarilla de nicotina e hinchada de humo, caliente, extrañamente fija en unos ojos demasiado abiertos - necesitaran, probablemente, una buena ducha de colirio- se contonea una boca ansiosa e igonroante, de labios cortados y levemente ásperos, que arremete una y otra vez obstinados, en un oleaje intenso y furioso que va a estamparse contra la mía, tiembla todo el cuerpo de Icíar y rueda su cabeza de un lado a otro de la almohada, y uno de sus brazos me rodea , y se aferra a mi nuca; me la muerda, me la masajea. Su boca sedienta y abrasada busca con nuevos envites la mía. Susurros ahogados, entre humanos y animales o como el viento en esas noches sin luna que bufa como un gato negro encelado y furioso.

La mujer almohada se desviste . Va dejando ver sus pezones negros como la tierra volcánica. Y el mirar se torna más y más fijo, y paulatinamente más ausente, más vacío sin aire y aumenta el temblor en nuestros cuerpos; las erupciones ya son evidentes en nuestras telas. El sonido, parece mineral o quizá marino y brotan palabras incoherentes que descansan en orejas. Este restregar, este golpear y morder con sus dientes, con sus uñas, con sus labios. Huele la habitación a una mezcla de algas marinas, vino, tabaco...Suenan las alertas rojas de la nave de mis subterráneos personales. Me invade desde las ramas hasta la raíz, entre hojas rojas y carnosas y flores rosadas empapadas de savia marina. Mis manos se hunden en ella como en una ciénaga sin fondos con sabor a fruta tropical.

Sus blancas zarpas me han soltado ya, porque sabe muy bien que no podré escapar de estas arenas finísimas que me devoran y me queman, no tengo ni la más mínima posibilidad de levantarme, de decir una frase absurda, vacía de sentido y salir de la habitación encendiendo un cigarrillo. Sus piernas de enredadera continuan escalando por las mías y unas rosas rojas, sin aliento, pero con la humedad de una terma romana, nacen entre nuestras piernas.Su monte lleno de musgo de los Urales busca el colmado naufragio contra el desierto inundado que se halla entre mis piernas.

Y yo sé, que aunque sus zarpas, sus piernas de enredadera, sus pechos volcánicos, su pelo de medusa, me soltaran ahora mismo, yo no me levantaría de su lado.
A Beatriz Gimeno, por arrancarme la culpa y recordarme quien soy.
A el Pozo de la Soledad, de
Radclyffe Hall. Por una vez en mi vida, durante algunos segundos, fuí feliz por completo, y no me sentí sola.
A Esther Tusquets, por el lenguaje común que brota en mi cabeza y soy incapaz de vomitar en un papel, o en unas nalgas.

Y a Icíar, siempre a Icíar.

Este micro-micro-relato, no existiría sin vuestras existencias y experiencias. Si se cierra el libro, el ser sin ser, el rechazo y agachar la cabeza, como algunos perros.