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domingo, 4 de diciembre de 2011

Marcela y Elisa: Historia de Lesbianas



Más de 2.000 mujeres lesbianas se han casado en España gracias a la ley de Zapatero de 2005. Pero este avance social tiene un sorprendente precedente: Marcela y Elisa se casaron en A Coruña en 1901. Por la Iglesia. Pero las descubrieron, la justicia las persiguió y la prensa se ensañó con ellas. Una valiente historia feminista recogida ahora en un libro.


Dos muchachas serias. Vestidas de negro. No es un entierro. La imagen parece triste, pero es una foto de boda. El triunfo personal de Elisa y Marcela. Se casaron en 1901. Por amor. Porque querían ser libres. Porque sí. La foto no cuenta los palos que les dio la vida. Comienza una historia real que parece novela.

–¡Ay, mamá! ¡Si vieses qué amiga más simpática y más buena tengo! Estoy encantada.

Un día, Marcela le soltó esto a su madre, y ya nunca se separaría de Elisa. La relación entre las dos chicas fue intensa desde el principio. Sentían la necesidad de estar juntas siempre. A toda costa. La madre de Marcela diría a un periodista: "Yo, que dominaba a mi esposo y que podría dominar a un regimiento con caballos y todo, no pude hacer nada bueno de ella". Marcela y Elisa se fueron a vivir juntas a Dumbría, un pueblecito coruñés a cuya escuela fue destinada la primera. Después de un tiempo, las dos muchachas fingieron pelearse. Era parte de una estrategia: Elisa dijo que no aguantaba más, que se iba; Marcela anunció que se casaría con Mario, un primo de su amiga, y se anticipó a los futuros comentarios:

–No he visto cosa más parecida a Elisa. Es de su misma estatura, tiene la misma voz e iguales maneras. ¡Hasta su mismo genio!

Elisa se fue un tiempo a A Coruña para transformarse en Mario: se cortó el pelo y empezó a usar trajes de chaqueta y a fumar. Para casarse, tenía que estar bautizado como hombre, así que se presentó ante un cura para convertirse al cristianismo. El cura ni lo miró bien: no dudó en ganar un creyente para la causa católica.

La boda se celebró el sábado 8 de junio en la iglesia coruñesa de San Jorge. A las siete y media de la mañana. Discreción. La pareja se hizo un retrato en el estudio del fotógrafo francés José Sellier. Como toda pareja feliz. Y al día siguiente volvieron a Dumbría en la típica diligencia de la época. Una señora que también iba dentro no se pudo reprimir:

–Si no es doña Elisa, es el diablo en su figura.

La mentira duró poco.

Así fue la primera boda homosexual en España de la que se tiene constancia, 104 años antes de que Zapatero promulgara la ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo. A comienzos del siglo XX, dos maestras de escuela reventaron las conciencias santurronas y biempensantes de la época de la Restauración. A nadie le entraba en la cabeza.

Narciso de Gabriel, catedrático y decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de A Coruña, ha investigado la historia en profundidad durante 15 años. La ha reconstruido. El resultado es el libro Elisa y Marcela. Más allá de los hombres, que se publicó en gallego hace unos años y ahora la editorial Libros del Silencio lo saca en castellano la próxima semana. De Gabriel ha rastreado periódicos antiguos (de donde se han extraído la mayoría de las palabras de los personajes para este reportaje), ficheros, registros y bibliotecas con polvo. Antes que él, el colectivo coruñés Milhomes reivindicó las figuras de estas dos mujeres como precursoras del feminismo y la lucha contra la discriminación sexual. Esta asociación incluso otorga el premio Elisa y Marcela a las iniciativas que luchan por los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Y hace tiempo que piden una calle con sus nombres en A Coruña. Aún no lo han conseguido.

Y por cosas como ésta, las primeras esposas no son conocidas en España. Gonzalo Canedo, el editor de Libros del Silencio, no tenía ni idea de las dos valientes. Cuando leyó el volumen en gallego, no dudó en traducirlo. "Me sorprendió que todo esto sucediera en una ciudad de provincias como A Coruña. Sí me lo podría haber imaginado en Nueva York o Londres, pero no aquí". Tanto le inspiró la historia que el título inaugurará la colección A contracorriente, en la que Canedo pretende publicar textos narrativos, biográficos o ensayísticos sobre personas que se sentían libres y les cortaron las alas. Por sus ideales sexuales, religiosos o políticos. "Es una defensa de los que han sufrido las injusticias de una sociedad que arremete contra el que haga peligrar su concepto de normalidad", señala Canedo. Quiere que retumbe la voz de los silenciados.

Marcela y Elisa fueron pioneras. El 22 de julio de 2005 hubo codazos entre los cámaras de televisión, los fotógrafos y los periodistas en la boda de las primeras mujeres que se casaron por la ley de Zapatero. El acontecimiento tuvo lugar en los juzgados de Mollet del Vallès (Barcelona). Una española y una argentina. Sebastiana y Verónica. Pareja de hecho desde hacía años. Estrenaron la reforma del Código Civil. Eran las primeras mujeres que se unieron en matrimonio en España. Y ninguna se tuvo que travestir porque todo era legal.

En julio de 2010 se cumplen cinco años de la entrada en vigor de la ley. Desde 2005 y hasta junio del año pasado se han casado 2.121 mujeres en España (no están disponibles datos más actualizados). El caso de Elisa y Marcela toma nueva vigencia. Refleja la invisibilidad de las lesbianas durante siglos. Hasta que un gobierno las sacó al escaparate social. A ellas y a los gays. Elisa y Marcela se adelantaron a la pareja de Cataluña. También a ellas se les abalanzó la prensa. Pero de otra forma.

"Novios de contrabando" fue uno de los titulares más conocidos. O "Asunto ruidoso. Un matrimonio sin hombre". La prensa estaba tras las chicas coruñesas, pero también las autoridades. Las amadas se escaparon a Oporto. Pensaron que en otro país estarían a salvo. Pero la vida les dio un guantazo de los grandes: las arrestaron. Al día siguiente, todo Oporto conocía la historia de la boda de dos mujeres ante Dios. Entre tanto, Mario juraba que era hombre. Sólo quería justificar todo el embrollo. Pero dos médicos la reconocieron y concluyeron que su sexo era femenino. La obligaron a vestirse de mujer. Acababan tres meses de travestismo.

Un paréntesis. Quizá usted lo está pensando. Si ya vivían juntas y llevaban una vida de pareja, ¿por qué se empeñaron en casarse y asumir riesgos? Raquel Platero es hoy profesora de Secundaria en Madrid, una de las pocas investigadoras sobre el lesbianismo en España, y adelanta una respuesta: "Hacerse esa pregunta forma parte de un presentismo perverso. Hay que contextualizar las cosas del pasado en su momento. En la historia de las dos muchachas subyace todo un discurso sobre la masculinidad. Elisa se convierte en hombre porque eso refuerza la idea de persona controladora. Ahora nos puede parecer fatal, pero es comprensible porque venimos de una tradición muy machista". Además, recalca Platero, la boda no fue un acto de rebeldía, sino una continuación con los patrones de la época. Casarse en una iglesia significaba estar en sociedad. Ser normales.

Aun así, A Coruña, Madrid y Barcelona se llevaron las manos a la cabeza. Los periódicos se vendían como puñados de garbanzos. Algunos medios obviaron el caso y cuestionaron los detalles pornográficos de otros. Incluso la escritora Emilia Pardo Bazán, en La Ilustración Artística, se lamentaba: "¡Cuánto siento que sea tan escabrosa la inaudita novela que estos días se ha divulgado en la prensa!". Los periódicos luchaban por tener los detalles más suculentos. El semanario Nuevo Mundo, que incluía imágenes, vendió 19.000 ejemplares sólo en Madrid en dos días. De los periódicos madrileños, fue El Imparcial el que más espacio le dedicó a la historia, con titulares como "Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan". El Heraldo de la Industria fue más allá: "España, país de locos".

El pueblo portugués se volcó con Elisa y Marcela. Las consideraban dos desgraciadas. El juez las dejó en libertad, por la presión popular, tras pasar 13 días en prisión. Las amadas continuaron viviendo en Oporto. La historia quedó disuelta en el recuerdo, pero el Día de Reyes de 1902 ocurrió algo que fue más que un tornado: Marcela tuvo una niña de no se sabe quién. El autor del libro sostiene la teoría de que fue otra estrategia: dar más credibilidad al matrimonio con Elisa y tener descendencia. Los periódicos, encantados, volvieron a ocuparse de ellas. Muchos textos eran caricaturas, como refleja este extracto: "Marcela ha tenido una niña de generación espontánea, como las lombrices". Elisa, con su pronto, se enfrentó a un periodista:

–¿Es cosa del otro mundo que nazca un niño o una niña? No hay nada más natural: ¡una mujer tiene un hijo! (…) ¡No somos dos criminales!

La desesperación. Y, aun así, siguieron adelante con su vida. Raquel Platero cree que existen más casos de lesbianas que nunca se escondieron a pesar de los tiempos opresivos. "Esta historia la conocemos porque hay fallos en el plan trazado", arguye. "No sabemos nada de las historias de éxito porque salieron bien". Platero no cree que ausencia de información significa inexistencia. Ella ha investigado sobre el lesbianismo en el franquismo. "Casi todos los libros dicen que fue inconcebible en esta época. Lo que era pecado, también era delito y enfermedad. Una tríada. La mujer era un ser infantil y tutelado. Pero empiezas a escarbar en la historia y ves que no es así".

No es así porque ha descubierto que, aunque la ley de vagos y maleantes era férrea, las mujeres lesbianas se las apañaban para sortear la represión. Estaban las mujeres que vendían aguardiente en el Retiro y mantenían relaciones sexuales entre ellas. Estaban las salas de matrimonios en las cárceles femeninas para aquellas que tenían pareja. Estaban las pandillas de lesbianas barcelonesas que quedaban para ir de cámping y se reconocían al preguntarse si eran libreras o del asunto. Y de todo esto poco se sabe. Platero se queja de que el lesbianismo prácticamente no se ha investigado en España.

Elisa y Marcela están esperando su final. Sigue así: cansadas de pasarlas canutas, decidieron partir a Buenos Aires, como miles de gallegos, en 1902. A ver si las dejaban en paz. Trabajaron un tiempo como criadas, pero no podían verse todo lo que deseaban. Había que hacer algo: Elisa se casó con un anciano al que no le quedaban muchos años de vida. La idea era no trabajar para poder estar más tiempo con Marcela y volver con ella cuando enviudara del viejo. Pero éste se enteró de todo. Y montó en cólera. Y las denunció. La prensa bonaerense apenas se ocupó del caso, quién sabe por qué. La pista de las enamoradas invencibles y libertarias se perdió de repente. No se sabe si fueron felices o se pasaron la vida huyendo.

El Pais

viernes, 19 de agosto de 2011

Adeu Madrid, Adeu Cádiz, Adeu Salamanca....

Gracias por castigarme
Gracias por reirte de mis juegos infatiles con las chicas.
Gracias a todas ellas por rechazarme
Gracias a todos ellos por tener más recursos, menos preocupaciones y mejores resultados en todos los aspectos.
Gracias a las viejas monjas por sacar de mi lo peor y esconder en el fondo de mi esencia: lo que soy y amo. Y que he entregado a las mujeres que he elegido y cuando me ha dado la real gana.
Gracias a todas esas personas que trataron de ponerme buena nota en según que asignaturas con la intención de evangelizarme.
Gracias a los que llamaron mentira a la única opción que tuve.
Gracias a todos y todas los que me culparon y rechazaron.



Puedo susurrar o gritar a los cuatro vientos: Me siento orgullosa de todo lo que hice, lo que pude hacer, absolutamente todo.



A nadie le hable de Olga, ni de mi 1º microscopio o los trenes. Logre alejarlo de todo, incluso de mí. Ese es el camino: La distancia.



Dedicado a mi renovada curiosidad (y superviviente a una educación católica) o ganas, de meterme debajo de las faldas de alguna mujer. Porque hay días, o más bien segundos en los que logro sentirme tal cual soy, completa con todo lo que soy y algo, parece que quiera moverse, crecer, desarrollarse. En fin, vivir.



Hoy, todo esto no se despega de mí. No permite continuar.

sábado, 9 de julio de 2011

La heterosexualidad, mata







"Muchos quieren cambiar el mundo, pero pocos quieren cambiarse a sí mismos". (Icíar, Bollaín)


Te mezclaran con los lisiados
Con los tuertos
Con los apestados
Con los indocumentados
Con los ladrones
Serás llamada-o desecho: escoria.
Les daras asco.
Apartaran su mirada, horrorizados.
Mejor así: que se asusten.


Ni se sentarán contigo a comer, ni te tratarán como igual en todos los aspectos: tendrás que aprender a moverte entre ellos-as, siendo una-un marginal, y agachar la cabeza, tu ser, tu mirada.

Al princio te preguntarás ¿por qué? Luego, probablemente, te coma la rabia, al no poder transcender de esas cárceles simbólicas, invisibles, esa violencia maquillada, disfrazada de bondad-caridad-empatía. No te asustes, mejor ser compañer@ de caínas y caínes, que de abelas y abeles, machistas, homófobas-os, transfobos-as y heterosexuales europeistas.

Tienes que tener sumo cuidado con las palabras, con los poseedores de esos metales preciosos, de los grandes medios. Te pondrán miel en los labios para que te lamas la comisura de los labios, y reacciones, queriendo tu parte. Seguiras los caminos necesarios para adquirir la dignidad: apártate ( o juega a su nivel: imitando su estilo hipócrita, que da mayor resultado) sin dudarlo de aquellas-os izquierdosos o neo-fascistas que necesitan ocupar su tiempo para "transformar el mundo". Pero lo más importante, cuando llegues a tu hogar, casa, espacio vital: lee, escucha, mira...todo lo que escribe, compone, pinta y hacen los homosexualas-es, transexuales-as, bisexuales-as y demás. Pocos heterosexuales-as podran ofrecerte herramientas útiles para construir tu vida de forma independiente y autónoma de forma digna.

Hacía la carrera entre Clichy y Pigalle, allí divisaba a veces al pére de trennes y al san juan de Barbès camino de la casa de citas de Madeleine, los señalaba con el dedo a los transúntes y perseguía con mis sarcasmos y risas, espero que se la metan bien!, llevan ustedes el tubo de vaselina?, y así durante añs y años protegida del mal por condones de confianza y el sostén discreto de algún macarra hasta la madrugada en que fui atacada por un grupo de cabezas rapadas con trajes paramiliares, litronas y porras de goma, joder, qué tía, parece Madame Butterfly, a esa nos la calzamos, ladraba su jefe, me había agarrrado por un brazo y sentía el hedor de su aliento peleoón cervecero, ven ricura, andamos de bureo, lo vas a pasar en grande, del restregón que te damos no te reconocerá ni tu madre, me arrastraron a un automóvil sin hacer caso de mis voces, nadie acudió a defenderme, los testigos del rapto miraban de lejos o apretaban el paso, cuatro, eran cuatro, el chofer y otros tres, los del aisento trasero me apretujaban las tetas con sus pezuñas de cerdo, son de silicona o seguiste un tratamiento hormonal?, hostia!, no tiene pito, se ha hecho operar a cuenta del Estado y luego nos machacan con impuestos!, me rasgaban el vestido en plena ciudad y se mofaban de mis gritos, canta tu ópera china asquerosa, ésta será tu despedida!, todo parecía una pesadilla, donde estaban mi chulo y las patrullas de policia que solían recorrer el barrio, se denían a pedirme la documentación y me fichaban y refichaban en comisaria? se habían eclipsado! me hallaba en manos de una banda de nazis, encajonada entre los tocones, el mandamás y el chofer, adonde me llevaban y qué iban a hacer de mí?, veían las nucas afeitadas de los de delante, bulbosas, sus hocicos de puerco, salieron del periférico hacia zonas más solitarias y oscuras y pasaron al fin junto a un descampado, a tierra, puto, ahora sabrás lo que os aguarda a las chinas de tu especie y allí se turanaron para encularme con sus vergas antes de darme un puntapie que me partío dos dientes y amenazarme aún con un APRENDE LA LECCIÓN. No sé como pude levantarme y camainar hacia la salida del periferico, amanecía y a la luz todavía anémica, pude apreciar en el espejito de bolsillo la magnitud del desastre, ojos a la funerala, labios sangrantes, mejillas hinchadas, churretes de rimel, mi imagen inspiraba horror pero no compasión, los gritos de auxilio no sacuidían a los automovilistas de su egoísmo, unos aceleraban, otros apretaban el pedal de los frenos y arrancaban de nuevo, la habará castigado un macarra, será un ajuste cuentas entre drogadictos e invertidos, mientras yo titueba deshecha, una verdadera eccefémina, hasta dar con el coche de policía, ingresar en el hospital , ser atendida en el servicio de urgencias, allí mismo me tomaron declaración, denuncié al grupo agresor, preocedieron a una serie de análisis y tests sanguíneos, recibi ayuda psiquiatrica, volvía a casa como una sombra de mí misma, humillada, necesitaba recomponer mi cara, convivir temporalmente con mi imagen desencajada, pasaba los días encerrada en la buhardilla con otra ex gasolina aprensiva de lo que aún podía venirme encima, el resultado de los análisis del hospital, la confirmación oficial de que era seropositiva, y todo sucedio como me temía, leí y releí la sentencia médica, la rompí e hice trizas, la psiquiatra me recetó una lista de tranquilizantes, me aconsejaba que me encarara a la realidad, me enfrentara con ánimo a la desgracia, soyez forte, ne vous decouragez pas, ne laissez surtout pas le suivi psychologique, durante meses y meses iba como una autómata de mi cuartucho a su consultorio y del consultorio al cuartucho, sin perspectivas ni horizonte algunos y un día oí por casualidad sobre la ocupación de una iglesia, y las acciones a favor de los excluidos de la sociedad, condenados como yo a una situación marginas, a una vida clandestina, vi al fin brillar una luz, un rescoldo de espaeranza, puesto que combatían el racismo, me dije, podran ocuparse de mí, una transexual mestiza excluida por partida triple, una marginal entre los marginales, me puse el traje de faralaes con el que iba veinte años antes al cine luxor y me precipité a Barbès, los usuarios del metro se apartaban de mí, pero un orgullo nuevo una vibrante sensación de autoestima me alentaban y sostenían, quería incorporarme a aquel movimiento identario y reivindicativo, luchar con uñas y dientes contra la opresión de nuestra sociedad farisaica, heterosexual, homofóbica, machista, racista de los eurócratas, me presente en la recepción improvisada a la entrada del templo y expuse mi caso, primero con palabras mansas y luego a gritos. Mi mera existencia era una provocación, transexual, asiática, seropositiva, nadie merecía más ayuda solidaria que yo, estaba dispuesta a pelear por mí y los demás, a enfrentarme a las instituciones normalizadoras y sus perros de presa, hablaba de forma lírica y exaltada, recité un poema ecuménico de Ernesto Cardenal, convencida de que mi elocuencia me los había metido en el bolsillo, por eso cuando el portavos de los ocupantes de la iglesia me soltó abruptamente, tenemos demasiados problemas con los inmigrantes indocumentados, como para dedicar nuestro tiemos a los travestidos caí, como decían Auxilio y socorros, del altarito, no daba crédito a mis oídos, cómo podía aquel representante de una organización consagrada a compatir la exclusión social y pobreza despacharse conmigo con tanta crudeza e insensibilidad? me sentía de nuevo como en el descampado en donde me violaron, le di la espalda sin poder contener las lágrima, y allí estaba el obispo estrella de cine, el supuesto defendsor d elas causas progresista y humanitarias, orondo, con gafas y aires grotescos de reina, abierto como una flor a la luz de los focos de la televisión, usted me perdonará, como puede ver tengo una agenda sobrecargada y no dispongo de tiempo para escucharla dé sus señas a uno de los vocales, ellos la atenderán, y me dejo para precipitarse a robar luz como una atolondrada falena, quise gritarle quién es usted, monseñor de mierda, para tratarme de esa manera?, ha vivido acaso siete vidas como yo?, ha conocido las angustias de la delación y el tormento?, tuvo el privilegio de visitar a San Juan de la Cruz en su mazmorra de Toledo?, deseaba plantarle una tarta de crema en la jeta delante de millones de telespectadores, así aprendería a burlarse de mí y desentenderse, como sus pares, de mi abandono y enfermedad!, unos hijos de puta, eso es lo que eran!, la rabia me asfixiaba, cómo vengarme de ellos, de su indiferencia a mis desdichas, de su generosidad de pacotilla, de sus piruetas mediáticas?, les odiaba, sí, les odiaba, quise pinchar las ruedad de los automóviles, aparcados en las cercanías, pero, cómo dar con el martillo y los clavos?, rompí, eso sí, varias antenas de sus radiocasetes, toma, para que te jodas! y tú también, maricón, que no me vengan ahora con el cuento de las organizaciones humanitarias!, me refugié en la buhardilla que compartía con la otra gasolina, completamente histérica y desgreñada. Quería aplastarlos a todos como cucarachas, ahora se enterarían de quien era yo!, empecé una campaña de acoso telefónico a los ocupantes de la iglesia con las tarjetas que mi compañera había birlado en un quiosco, les llamé cien, quinientas veces, aló!, son ustedes los empresarios del dolor? los farsantes de la caridad?, las sanguijuelas de la miseria?, variaba los registros de voz para no ser identificada, y respondía a su desconcierto con carcajadas e insultos, a tomar por culo como yo, banda de chulos!, luego me serví de Minitel, solicité con cargo a su cuenta, toda clase de artículo en las empresas de venta por correspondencia, trajes de armani, caviar de irán, orquídeas, champan, fuagrá, ropa interior, perfumes, filmes pornos sadomasoquistas, consoladores, quince niños jesus, lavadoras, frigorificos, vibradores, latigos...cuando la policia me localizó la deuda de los caritativos ascendía a mas de trescientos mil francos, fui a parar a la cárcel de mujeres y aquí espero el juicio en la sección especial de las contagiadas por el virus a tope de odio hacia ustedes dos: el hipócrita y el escribidor, hacía su santurronería, y egoísmo, que los mismo les da meterme presa que hacerme agonizar en un hospital de apestados, estoy harta de sus palabras de consuelo y miserables excusas, sigan, sigan, con las páginas de este libro y váyanse a follar con sus santos!.


Carajicomedia, de Goytisolo.

A Jane Campion, la primera directora de cine que conocí con nueve años.
A Juan Goytosolo, por protegerme sus letras y darme fuerza
A Sabine Bernardi, la directora de Romeos, por hacerme sentir menos sola y darme aire.
A Karen Embé y Júlia Fortes, por ser las primeras mujeres a las que les hable cara a cara de mí: del dolor de la caridad a la que fuí sometida hace más de 20 años y a lo que tuve que volver a hacer al llegar a Barcelona, y que aún hago, y me sigue matando.
A todas las mujeres que me han gustado, y me han rechazado: sigo sangrando y lo peor de todos, es que me siguen gustando más y más!

sábado, 4 de junio de 2011

Versátil






El troglodita que caza
El troglodita que recolecta
El troglodita que se asienta
El troglodita que se expresa
El troglodita que crea rituales
El troglodita que domina a los animales
El troglodita que dicen que evoluciona
(Tú, niña aúno no existes, eres parte de, o sigues siendo su "denominada-dominada")
El hombre que domina a otros hombres
El hombre que see harata de crear dioses y mitos
El hombre que crea civilizaciones
El conquistador
El explorador
El gran estudioso
El escriba
El transmisor (sigues sin tener acceso)
El que te usa como trofeo o premio
El filósofo
El gran atleta
El escultor
El poeta
El profeta
El salvador
El soldado perfecto
El monje
El estudioso asceta
El constructor (hijo del conquistador)
El comerciante
El marinero
El capitán
El gran pintor
El gran inventor
El descubridor, dominador, creador único del erotismo
El músico
El descubridor
El colonizado (nieto del conquistado)
El violador
El que crea familias mezcladas-impuestas
El monje que critica pero no hace nada: lo consiente.
El caballero (bisnieto del conquistador)
El caballero que busca hono en otras tierras (da igual el motivo: es su "misión")
El gran amante floral
El poderoso rey
El gran jefe indio
El bandido: soy "indie" a que molo?
El vaquero: tatataranieto del troglodita-cazador-asentado.
El trabuquero
El revolucionario
El científico
El genio incomprendido
El gran industrial
El político sonriente
El re-comercial (nieto del comerciante)
El greñudo progresista
El gran amante-rockero-punkero-floral-

Si lees esto, niña, adolescente, mujer, lesbiana, dudosa, trans, bi, polisex, panixsexualis, amanta, indie, etc:

Te tendrás que poner las pilas, nena. Harás e siete años, lo que los hombres (masculino), deseados, aptos, los escritores, divulgadores, los espadachines, los conquistadores, los que tenían lápices, libros, metales preciosos, etc...lo hicieron en unos 3000 años.

El los siguientes diez años, lo que han hecho en estos últimos dos mil y pico años.

Eres mujer y lesbiana: eres más vesátil. Ya eres toda una "mujercita".