domingo, 5 de febrero de 2012

Si yo fuera un chico



Nadie me habría puesto el nombre de tortillera
Nadie se habría reído de mí en el colegio de madrid
Nadie me habría juzgado por estar orgullosa de mi sexualidad
Nadie me habría hecho sentir rara  por no  saber qué me pasaba, por gustarme las chicas
Ninguno se habría ayudado de su gallardía para ridiculizarme
Ninguna me habría rechazado por lo que siento o deseo: sólo por ser fea, por mi familia, ser gorda o gilipollas.
Desde pequeña, probablemente, habrían separado bastante bien lo que me pasaba y la situación de mi familia.
Nunca me habría sentido mal al masturbarme
Jamás me habría tenido que ir con algún tío: por el rechazo de las chicas, por mi inseguridad, por la competencia.

Sería todo especialmente fácil y más barato.




viernes, 30 de diciembre de 2011

Regal per tu

Aprendizaje para esquivar

a todos los toreros o a sus damas

con peinetas: tan previsibles, tan fáciles de esquivar



Silencio. Y reirte profundamente

de los toreros modernos:



Toreros con armas militares de plástico y cobre.

Salvadores,

nacidos gracias a una

gigante vagina qe van

de progres: son los que más muerden.



Suelen llevar...



Barba (Ex-jesuitas)

Gafas de plástico cuadrado o rectangular (Ex-tecnocratas oeneges)

Carmin en sus camisetas de marcas (post-pijos sin perlas entre sus dientes)

Bigotudos (Ex-todoistas: fascistas, comunistas, pepistas, franquistas...etc)



¿Qué protección existe?



Ninguna genérica.

Yo, descubri una jugando con una lengua catalana y bebiendo agua de las ramblas.





A Patricia Vico.

jueves, 15 de diciembre de 2011

No se puede amar lo que se teme

Destruyo cada recuerdo infantil que me hace temblar
Vacio la indiferencia que he ha mordido toda la vida
Aniquilo las palabras heredadas que dejaron sordos mis oidos:

puta
adoptada
aborto
ladrona
gorda
asesina
tortillera
macho perico
inutil

Enjuago mi vocabulario con la teva llengua:
Lluna, Trulls, Valls, Margarida de Prades, Balbina de Alabau, Muntaner, Laia, Aina, Serrells, Màndola, Oripell, Pal.lis.

Llengua de látigos sonoros
que lamen cada palabra castellana
que me construyo i Hirio.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Marcela y Elisa: Historia de Lesbianas



Más de 2.000 mujeres lesbianas se han casado en España gracias a la ley de Zapatero de 2005. Pero este avance social tiene un sorprendente precedente: Marcela y Elisa se casaron en A Coruña en 1901. Por la Iglesia. Pero las descubrieron, la justicia las persiguió y la prensa se ensañó con ellas. Una valiente historia feminista recogida ahora en un libro.


Dos muchachas serias. Vestidas de negro. No es un entierro. La imagen parece triste, pero es una foto de boda. El triunfo personal de Elisa y Marcela. Se casaron en 1901. Por amor. Porque querían ser libres. Porque sí. La foto no cuenta los palos que les dio la vida. Comienza una historia real que parece novela.

–¡Ay, mamá! ¡Si vieses qué amiga más simpática y más buena tengo! Estoy encantada.

Un día, Marcela le soltó esto a su madre, y ya nunca se separaría de Elisa. La relación entre las dos chicas fue intensa desde el principio. Sentían la necesidad de estar juntas siempre. A toda costa. La madre de Marcela diría a un periodista: "Yo, que dominaba a mi esposo y que podría dominar a un regimiento con caballos y todo, no pude hacer nada bueno de ella". Marcela y Elisa se fueron a vivir juntas a Dumbría, un pueblecito coruñés a cuya escuela fue destinada la primera. Después de un tiempo, las dos muchachas fingieron pelearse. Era parte de una estrategia: Elisa dijo que no aguantaba más, que se iba; Marcela anunció que se casaría con Mario, un primo de su amiga, y se anticipó a los futuros comentarios:

–No he visto cosa más parecida a Elisa. Es de su misma estatura, tiene la misma voz e iguales maneras. ¡Hasta su mismo genio!

Elisa se fue un tiempo a A Coruña para transformarse en Mario: se cortó el pelo y empezó a usar trajes de chaqueta y a fumar. Para casarse, tenía que estar bautizado como hombre, así que se presentó ante un cura para convertirse al cristianismo. El cura ni lo miró bien: no dudó en ganar un creyente para la causa católica.

La boda se celebró el sábado 8 de junio en la iglesia coruñesa de San Jorge. A las siete y media de la mañana. Discreción. La pareja se hizo un retrato en el estudio del fotógrafo francés José Sellier. Como toda pareja feliz. Y al día siguiente volvieron a Dumbría en la típica diligencia de la época. Una señora que también iba dentro no se pudo reprimir:

–Si no es doña Elisa, es el diablo en su figura.

La mentira duró poco.

Así fue la primera boda homosexual en España de la que se tiene constancia, 104 años antes de que Zapatero promulgara la ley que permite los matrimonios entre personas del mismo sexo. A comienzos del siglo XX, dos maestras de escuela reventaron las conciencias santurronas y biempensantes de la época de la Restauración. A nadie le entraba en la cabeza.

Narciso de Gabriel, catedrático y decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de A Coruña, ha investigado la historia en profundidad durante 15 años. La ha reconstruido. El resultado es el libro Elisa y Marcela. Más allá de los hombres, que se publicó en gallego hace unos años y ahora la editorial Libros del Silencio lo saca en castellano la próxima semana. De Gabriel ha rastreado periódicos antiguos (de donde se han extraído la mayoría de las palabras de los personajes para este reportaje), ficheros, registros y bibliotecas con polvo. Antes que él, el colectivo coruñés Milhomes reivindicó las figuras de estas dos mujeres como precursoras del feminismo y la lucha contra la discriminación sexual. Esta asociación incluso otorga el premio Elisa y Marcela a las iniciativas que luchan por los derechos de gays, lesbianas y transexuales. Y hace tiempo que piden una calle con sus nombres en A Coruña. Aún no lo han conseguido.

Y por cosas como ésta, las primeras esposas no son conocidas en España. Gonzalo Canedo, el editor de Libros del Silencio, no tenía ni idea de las dos valientes. Cuando leyó el volumen en gallego, no dudó en traducirlo. "Me sorprendió que todo esto sucediera en una ciudad de provincias como A Coruña. Sí me lo podría haber imaginado en Nueva York o Londres, pero no aquí". Tanto le inspiró la historia que el título inaugurará la colección A contracorriente, en la que Canedo pretende publicar textos narrativos, biográficos o ensayísticos sobre personas que se sentían libres y les cortaron las alas. Por sus ideales sexuales, religiosos o políticos. "Es una defensa de los que han sufrido las injusticias de una sociedad que arremete contra el que haga peligrar su concepto de normalidad", señala Canedo. Quiere que retumbe la voz de los silenciados.

Marcela y Elisa fueron pioneras. El 22 de julio de 2005 hubo codazos entre los cámaras de televisión, los fotógrafos y los periodistas en la boda de las primeras mujeres que se casaron por la ley de Zapatero. El acontecimiento tuvo lugar en los juzgados de Mollet del Vallès (Barcelona). Una española y una argentina. Sebastiana y Verónica. Pareja de hecho desde hacía años. Estrenaron la reforma del Código Civil. Eran las primeras mujeres que se unieron en matrimonio en España. Y ninguna se tuvo que travestir porque todo era legal.

En julio de 2010 se cumplen cinco años de la entrada en vigor de la ley. Desde 2005 y hasta junio del año pasado se han casado 2.121 mujeres en España (no están disponibles datos más actualizados). El caso de Elisa y Marcela toma nueva vigencia. Refleja la invisibilidad de las lesbianas durante siglos. Hasta que un gobierno las sacó al escaparate social. A ellas y a los gays. Elisa y Marcela se adelantaron a la pareja de Cataluña. También a ellas se les abalanzó la prensa. Pero de otra forma.

"Novios de contrabando" fue uno de los titulares más conocidos. O "Asunto ruidoso. Un matrimonio sin hombre". La prensa estaba tras las chicas coruñesas, pero también las autoridades. Las amadas se escaparon a Oporto. Pensaron que en otro país estarían a salvo. Pero la vida les dio un guantazo de los grandes: las arrestaron. Al día siguiente, todo Oporto conocía la historia de la boda de dos mujeres ante Dios. Entre tanto, Mario juraba que era hombre. Sólo quería justificar todo el embrollo. Pero dos médicos la reconocieron y concluyeron que su sexo era femenino. La obligaron a vestirse de mujer. Acababan tres meses de travestismo.

Un paréntesis. Quizá usted lo está pensando. Si ya vivían juntas y llevaban una vida de pareja, ¿por qué se empeñaron en casarse y asumir riesgos? Raquel Platero es hoy profesora de Secundaria en Madrid, una de las pocas investigadoras sobre el lesbianismo en España, y adelanta una respuesta: "Hacerse esa pregunta forma parte de un presentismo perverso. Hay que contextualizar las cosas del pasado en su momento. En la historia de las dos muchachas subyace todo un discurso sobre la masculinidad. Elisa se convierte en hombre porque eso refuerza la idea de persona controladora. Ahora nos puede parecer fatal, pero es comprensible porque venimos de una tradición muy machista". Además, recalca Platero, la boda no fue un acto de rebeldía, sino una continuación con los patrones de la época. Casarse en una iglesia significaba estar en sociedad. Ser normales.

Aun así, A Coruña, Madrid y Barcelona se llevaron las manos a la cabeza. Los periódicos se vendían como puñados de garbanzos. Algunos medios obviaron el caso y cuestionaron los detalles pornográficos de otros. Incluso la escritora Emilia Pardo Bazán, en La Ilustración Artística, se lamentaba: "¡Cuánto siento que sea tan escabrosa la inaudita novela que estos días se ha divulgado en la prensa!". Los periódicos luchaban por tener los detalles más suculentos. El semanario Nuevo Mundo, que incluía imágenes, vendió 19.000 ejemplares sólo en Madrid en dos días. De los periódicos madrileños, fue El Imparcial el que más espacio le dedicó a la historia, con titulares como "Un folletín en acción. Dos mujeres que se casan". El Heraldo de la Industria fue más allá: "España, país de locos".

El pueblo portugués se volcó con Elisa y Marcela. Las consideraban dos desgraciadas. El juez las dejó en libertad, por la presión popular, tras pasar 13 días en prisión. Las amadas continuaron viviendo en Oporto. La historia quedó disuelta en el recuerdo, pero el Día de Reyes de 1902 ocurrió algo que fue más que un tornado: Marcela tuvo una niña de no se sabe quién. El autor del libro sostiene la teoría de que fue otra estrategia: dar más credibilidad al matrimonio con Elisa y tener descendencia. Los periódicos, encantados, volvieron a ocuparse de ellas. Muchos textos eran caricaturas, como refleja este extracto: "Marcela ha tenido una niña de generación espontánea, como las lombrices". Elisa, con su pronto, se enfrentó a un periodista:

–¿Es cosa del otro mundo que nazca un niño o una niña? No hay nada más natural: ¡una mujer tiene un hijo! (…) ¡No somos dos criminales!

La desesperación. Y, aun así, siguieron adelante con su vida. Raquel Platero cree que existen más casos de lesbianas que nunca se escondieron a pesar de los tiempos opresivos. "Esta historia la conocemos porque hay fallos en el plan trazado", arguye. "No sabemos nada de las historias de éxito porque salieron bien". Platero no cree que ausencia de información significa inexistencia. Ella ha investigado sobre el lesbianismo en el franquismo. "Casi todos los libros dicen que fue inconcebible en esta época. Lo que era pecado, también era delito y enfermedad. Una tríada. La mujer era un ser infantil y tutelado. Pero empiezas a escarbar en la historia y ves que no es así".

No es así porque ha descubierto que, aunque la ley de vagos y maleantes era férrea, las mujeres lesbianas se las apañaban para sortear la represión. Estaban las mujeres que vendían aguardiente en el Retiro y mantenían relaciones sexuales entre ellas. Estaban las salas de matrimonios en las cárceles femeninas para aquellas que tenían pareja. Estaban las pandillas de lesbianas barcelonesas que quedaban para ir de cámping y se reconocían al preguntarse si eran libreras o del asunto. Y de todo esto poco se sabe. Platero se queja de que el lesbianismo prácticamente no se ha investigado en España.

Elisa y Marcela están esperando su final. Sigue así: cansadas de pasarlas canutas, decidieron partir a Buenos Aires, como miles de gallegos, en 1902. A ver si las dejaban en paz. Trabajaron un tiempo como criadas, pero no podían verse todo lo que deseaban. Había que hacer algo: Elisa se casó con un anciano al que no le quedaban muchos años de vida. La idea era no trabajar para poder estar más tiempo con Marcela y volver con ella cuando enviudara del viejo. Pero éste se enteró de todo. Y montó en cólera. Y las denunció. La prensa bonaerense apenas se ocupó del caso, quién sabe por qué. La pista de las enamoradas invencibles y libertarias se perdió de repente. No se sabe si fueron felices o se pasaron la vida huyendo.

El Pais

sábado, 26 de noviembre de 2011

Strange



When everyone was doing drugs,
we were just doing love
A stranger said you're strange like me

Ana, our dreams are coming true

Don't tell me that a day will come
when we dress like everyone
'cause I can tell you're strange like me

Don't say the hour's growing late
Don't say we should be going straight
'cause I can tell you're strange like me

And dreams can still come true,
and it's coming true for you

viernes, 25 de noviembre de 2011

El lenguaje lesbiano que no hallarás, lo inventarás


(Frase de una escritora catalana, haciendo referencia a la opresión machista, económico-social y heterosexual, usada por una pareja de heterosexuales: dominación sexual por tendencia)
1. Recuerda siempre que la propia heterosexualidad (su raíz), ejerce la misma violencia que aquellos "salvajes" que quemaban a gente, para más tarde, observarlos, estudiarlos, etiquetarlos, catalogarlos.

2. Incluso en entornos abiertos, pseudoprogres, se suceden esta serie de imágenes: heterosexistas.

3. Seas lo que seas: entiendes el significado (común: expresión del afecto, da igual la tendencia, orientación...etc)

4. Una chica, mujer o señora lesbiana, tan sólo quiere disfrutar de las mismas oportunidades, sensaciones y emociones que cualquier heterosexual: expresarlas, explotarlas...etc.

5. Exite la necesidad de que se exploten por y para nosotras, pero no desde la marginalidad o crítica "indignada".

6. Si no existe, es por la ocultación, falta de acción, falta de compromiso, unión, recursos económico-sociales por parte de las mujeres.

7. Dentro de los colectivos de LGTB, también existe la discriminación.

8. Si no puedes construir tu vida: no te culpes. No te dejes, que hagan lo de siempre con nuestras vidas.

9. La heterosexualidad, mata. Sobrevive, y para mostrar la diferencia: no hagas lo mismo que hacen día a día con nosotr@s (tv, periódicos, calle, bares, discotecas noguettos, escuelas, institutos, universidades, etc...).

10. ¿Por qué siempre se da amistad-apoyo entre homosexuales masculinos y heterosexuales femeninos, y al contrario, puede darse pero no se mantiene? La posible respuesta: por educación, el hombre nunca te considerará como igual, podrás hablar, ensalzar los conys, hacer apología de la mujer (imitandolos)...

Ejemplo

Heterosexual masculino: Nos gustan las tías
Homosexual femenino: Sí, tenemos mucho en común
Heterosexual masculino: pero no tienes pene ¿qué vas a hacer sin falo? (durante toda la historia, se ha fomentado el "sexo externo-masculino", tienen historia, autoestima, comunidad, colectividad, etc...)
Homosexual femenino: Yo también tengo mi clítoris, ejerce la misma función.
Heterosexual masculino: La mujer acabará por irse con un tío, necesita "mi falo" (mensaje, sugerido, claro, etc...)
Homosexual femenino: Puede que sí, yo no tengo de eso (heterosexualidad forzada-violencia heterosexual)

Tendras que aprender a vivir con esta serie de "comentarios" o incitandote a que "ser lesbiana" es por problemas mentales, fealdad, falta de sexo con chicos, etc..Lo de siempre.

Crea en tu mente conys gigantes y di: "ábrete sésamo", o usa el mismo mensaje o violencia heterosexual y dale la vuelta. Yo últimamente, bueno, no, hace bastante que tengo la fantasía de eyacular (Sí, eyaculamos...) en el cony de otro chica: no existe porno que fomente esto, no existe literatura romántica que hable de esto (minoría), etc....Busca. Crea.




Puedes elegir y transformar este lenguaje, en realidad cotidiana. Como la pareja de arriba, pero sin dañar.

domingo, 23 de octubre de 2011

Infancia: el inicio de la represión






Adoraba a sus padres/madres, pero no se trataba del mismo sentimiento; a su padre y a su madre los amaba porque formaba parte de su ser. Lo de Collins, era otra cosa. Era una muchacha sonrosada, de labios gruesos y pecho opulento, bastante voluminoso para una joven de veinte años, dueña de unos ojos llamativos, que eran muy bonitos y curiosos. Hacia dos años que Stephen veía a Collins todas las mañanas en la escalera, sin que al pasar por su lado hubiese prestado la menor atención. Hasta que de pronto, un día, cuando Stephen acababa de cumplir siete años, Collins levanto la vista y sonrió, y en aquel instante, como en una asombrosa revelación, Stephen, supo que la amaba. A partir de aquel momento, Stephen penetró en un mundo completamente nuevo que giraba sobre un eje llamado Collins. Un mundo repleto de constante y emocionantes aventuras, un mundo henchido de júbilo, de alegría, de indecible tristeza. Un lugar muy hermoso en el que revolotear como una polilla que corteja a la llama de una vela. Abría los ojos y saltaba de la cama, demasiado soñolienta todavía para recordar por qué estaba tan contenta; y entonces se materializaba el recuerdo y sabía que era porque ese día iba a ver a Collins. Comenzo a mostrarse nerviosa y no había forma de lograr que permaneciera sentada y quieta, ni siquera cuando la niñera leía en voz alta. Le gustaba mucho que le leyeran cuentos, sobre todo los de algunos libros que narraban hazañas de ciertos héroes, pero ahora esas historias espoleaban de tal modo su ambición que ansiaba protagonizarlas. Ella, Stephen, anhelaba ser Guillermo Tell, O Nelson, Aladín...En clase, no conseguía concentrarse, no estudiaba....etc. Y entonces sobrevino una gran catastrofe, pues Henry, agarró a Collins por las muñecas, la trajo hacía sí con pocos miramientos y con igual brusquedad la besó en los labios. Ofuscada, ardiendole la cara. Stephen sintió que la invadía una rabia disparatada y ciega; quiso gritar, pero le falló la voz y no pudo sino emitir un balbuceo. Sin saber cómo, garró un tiesto medio roto y lo lanzo con todas sus fuerzas contra Henry. Le alcanzó en la cara, produciéndole un corte en la mejilla del que empezó a manar un lento hijo de sangre. Aturdido, Henry se enjugaba la cara. Collins miraba muda a Stephen. Stephen dió media vuelta y echó a correr. Sólo quería correr y correr, alejarse como fuese, adonde fuese, para no velos. Corría sollozando, cubriéndose los ojos con las manos, desgarrándose el vestido en los arbustos, rompiéndose las medias en las ramas, arañándose las piernas con los obstáculos que entorpecían su huida. De pronto unos brazos vigorosos apresaron a la niña que se escondío el rostro en el pecho de su padre, y este la llevo en brazos a la casa y por el ancho pasillo la condujo hasta su estudio. Absteniéndose de hacer preguntas, la sento en sus rodillas, y al princio permaneció allí, acurrucada y muda como un animalito herido. Pero su corazón, demasiado joven para contener aquella angustia y soportar la opresión de aquella carga, acabo desahogando su peso en el hombro de su padre. Sí, sí...decía con durzula, para luego añadir, Continúa, Stephen. Y cuando ella terminó de Hablar, permaneció en silencio y unos instantes sin dejar de acariciarle el cabello, dijo: Creo que te comprendo, Stephen, dijo luego. Lo que te ha ocurrido es la peor de todas las experiencias que has vivido, pero verás como pasa y acabarás por olvidarla. Tienes que creerme Stephen. Mira, voy a tratarte como a un chico (no había modelos femeninos de lesbianas, y en la actualidad, casi dos siglos después de esta novela, sigue sin haberlos.) y ya sabes que los chicos siempre son valerosos, recuérdalo bien. No voy a fingir que te creo cobarde; sería absurdo, porque de sobra sé que eres muy valiente.



El pozo de la Soledad, 1928 pag 44-48

En mi caso, nunca tuve a nadie en casa para poder confiar y que me pudiese entender. Y cuando apareció mi primer apoyo, era demasiado tarde. Pensaba que era un mounstruo. Un algo raro. Porque nadie me dijo: Tranquila, eres valiente, y lo que te pasa....es tan sólo que eres lesbiana, y cuando seas grande, lo entenderás. Nadie me Calmo. Nadie me dió la información necesaria: sin tópicos. Y es cuando me cansé, y empecé a romper: a pelearme con los niños de mi clase, a huir de las niñas de mi clase, y como era un mounstruo a forzarme a mí misma y ser heterosexual. Sólo recibí castigos, y más castigos. Hace poco, me gustó alguien, y por una inercia infantil, hice casí lo mismo, y me arrodillé en una biblioteca, me postré, delante de un tío que podía ser perfectamente la pareja de la chica que me gustaba. Nada cambia. Y espero, que este pequeño relato, a ti sí te sirva. Desea y ama a todas las mujeres con las que te cruces, porque eres lesbiana o bisexual, y te podrán gustarán todas las mujeres (sin etiquetas)

A Olga.

A la madre de Olga.

A mi primera Educadora.

A mi tía Francisca.
A mi vecino Jonathan.
Al primer gay, Jose María.
A Ampgil de Catalunya.

(Madrid, 1984-1997)

miércoles, 19 de octubre de 2011

Mi sexualidad



Soy Lesbiana desde que era una niña de seis o siete años
Nadie se preocupo en decirme claramente: lesbiana, significa que te gustan otras mujeres.
Las primeras referencias, fueron los gays, gracias a ellos, aún conservo mi memoria.
Crecí sin libros, sin ropa, sin gente a mí alrededor, pero con frases como: tortillera, enferma, loca, apestosa, y otros insultos más sutiles.
Comprobé, tanto en la infancia, adolescencia, como en la madurez, que no había sitio para mí. No existia. No existia como nombre, como mujeres lesbiana.
Me hice daño intentando ser lo que no soy: tratando de sentir algo por los chicos, como veía en mis compañeras, amigas, y conocidas. Tan sólo recibí risas, insultos, y alguna que otra patada en lo que soy (lesbiana)
Siempre que me hablaron de homosexualidad: lo mezclaban con enfermedad, problemas, etc...Nadie se preocupo en separar: problematicas familiares (la situación de mi familia) y lo que soy, o lo que intentaba ser.
Aún no puedo expresar en voz alta lo que siento por otra mujer: ni un, buenos días.Por la misma represión, prohibición y concepto negativo de lesbiana.
Nadie dice nada: no queremos sólo una ley, que permita regular nuestra situación, queremos poder tener el mismo desarrollo socio-afectivo, que cualquier niño, adolescente o adulto, heterosexual.

Ojalá, si lees, esto...te suena a pasado, a risa, y jamás te veas reflejada.

sábado, 15 de octubre de 2011

Me siento frágil....

Las veces que intento hablar, pero algo se bloquea en mí: cuando no puedo articular palabra alguna.
Cuando me miras, y puedo cogear.
Las veces que veo a una pareja heterosexual (infantil, adolescente, madura) expresando tan libre y sencillamente su afecto.
Siempre que se me escapa alguna lágrima y alguien me está mirando.
Esas mañanas, hijas de las noches que paso abrazando la almohada.
Cuando como sola y pienso que en ese mismo intante...todo lo que casi yo te suplico, tú se lo regalas a otra persona.
Los días que doy lo mejor de mi y no sale nada bien y no se gestionarlo.
Las tardes de cielos azules casi negros en las que siento una especie de punzada, de vacío entre el pecho y la tripa: me falta aire.
Cuando se crean conflictos y la gente discute porque sí.
Cuando no puedo pagar un billete de transporte.
Las veces que tuve que birlar algo para sobrevivir: estoy sola, sí.
Los insultos escondidos de sonrisas.

martes, 11 de octubre de 2011

Paraules per a una senyora rodona



Com el primer dia: informal, lenta, insegura, descarada, silenciosa, distant, prudent. Torno a agafar un boligrafo a les 2:58 hores. Sola. El que més he desitjat, des que vaig néixer fa 27 anys, com amb qualsevol altra, és que em corresponguis. Gens més veure't, com amb les altres, la meva memòria assotada, morta i ferida, ja m'indicava amb certesa que qualsevol home, noi, senyor, mascle, trobador o cavaller amb recursos econòmics-soci-afectius tindria la teva calor al nu cada nit. M'era igual. El que sí em van ensenyar bé: la culpa, feia la seva aparició i m'enviava missatges negatius. L'educació no púbica.

No vull que fracassis amb el teu actual parella i passarà que t'aixequessis ràpid. I continuessis.

Ets madura, una senyora, si mai tinguessis fills, et desitjo que natie et menyspreï per triar una vida no reproductiva o per no accedir a això per motius que escapen de la teva mà i cony.
M'agradaria que aparegués en la teva vida una altra noia lesbiana en algun dels teus cursos, valent i justa, i mai es conformi amb mirar com et desplaces per un espai, i es calent amb tu en silenci. En conclusió, una imatge positiva d'una lesbiana i destraumatiza, sense rastres de religió, dogam o credo.
Descobrir que pintes.
Posar-me com una moto, a cent quaranta, (més o menys9 en veure que la plata decora també el teu cos per la tonalitat de la teva pell.
Segueixo sense poder trepitjar un gimnàs.
Ni puc reciclar.
I algunes paraules, com Jordi, encara que m'identifiqui amb el seu origen i la tradició que s'uneix a la seva terra, i només per això, ja la vulgui una miqueta: em fa vomitar o engreixar.
Mai podré muntar-te. (No vaig poder ni asseure'm al teu costat en què estic pensant?).
Mai podràs escalar-me, estil casteller, i que et sentis en les meves espatlles, i beure una mica d'aigua. Ni respirar l'olor del teu pèl i que em faci pessigolles en les fosses nasals.
Ni identifcar els teus canvis d'humor pel to de la teva veu.
Ni aixecar-te sempre que ho precisis.
Ni explicar lunars i equivocar-me amb els comptes (a drede)
No sabré si ronces.
Ni veuré estendre's les arrugues per la teva pell.

T'he cridat diverses vegades para què? Idiota. Terra de Mai. Mai.
No es construir. Si alguna cosa s'esfondra, que m'enxampi sola.

La lesbiana-boja-acosadora-intrusiva que li va agradar interrompre't per caçar un somriure.

Adeu, dona rodona.




No la puc estimar, no vol, no em busca, no ve ... com tota la vida, com totas las noies, només puc escriure i somiar, que les meves paraules la porten, la toquen i inventar que em correspon..


dedicat,
a tots els gais que van cremar
a totes les lesbianes mudes per la història
a tots els transsexuals mutilats per l'heterosexualitat
a Lydia i Rosa, per motivar-me, escoltar-me, ensenyar-me, cuidar-me, educar ....